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¿Por qué cuando un empleado renuncia algunos patronos lo tratan como traidor?

Por Wendaly Barbosa Ramos / Actívate al Máximo

Existen muchos factores que intervienen en la renuncia de un empleado. En la mayoría de los casos, este no renuncia a su trabajo sino a su jefe, ya que carece de liderazgo y se labora en un ambiente agresivo y tóxico. Incluso, existen otros factores que motivan a la persona a renunciar entre ellos: Problemas personales, búsqueda de nuevas experiencias, mayores retos y mejores ofertas que han reemplazado el ideal de un trabajo duradero y estable.

En la actualidad, los cambios vertiginosos que vivimos; como por ejemplo la competencia, la necesidad de actualización constante motivan que se haga más difícil permanecer mucho tiempo en un mismo lugar.

No obstante, recibir la noticia de que un empleado ha decidido renunciar a la empresa es una de las situaciones que mayor temor despierta en un gerente. Darse cuenta que un empleado ha dejado a un lado sus responsabilidades en la oficina y que la empresa no es parte de sus planes futuros puede ser visto muchas veces como una traición o puñalada por la espalda, sobre todo para aquellos gerentes que tienden a tomarse las cosas de una forma muy personal. Evidentemente, esto demuestra mucha inmadurez, poco profesionalismo y pobre inteligencia emocional.

Como buen profesional y ética, el empleado deberá entregar su carta de renuncia con fecha de efectividad de terminación de empleo para dejar todo listo al próximo empleado que llevará a cabo las tareas. Sin embargo, algunas actitudes que asumen los empleadores son: “Tu renuncia es efectiva hoy, recoge tus cosas y vete”, “Te cerraste las puertas en la compañía” y por si fuera poco; los escoltan fuera de la compañía sin oportunidad de recoger sus pertenencias.

Otros, demandan al empleado de forma maliciosa sin ningún tipo de evidencia, sólo con la intención de perjudicarlo con su nuevo patrono. Estas, son conductas impulsadas por un coraje, molestia o descepción momentánea; en fin, una “pataleta”. Por lo tanto, en este escenario aplica el típico refrán: “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Cuando lo tenias no lo valoraste y al perderlo te das cuenta de lo valioso que era.

Es natural sentirse decepcionado, molesto e incluso traicionado cuando un empleado se va, especialmente si se ha puesto una buena cantidad de esfuerzo y dinero en la formación y desarrollo de esa persona. No obstante, en lugar de permitir que el empleado deje la empresa con un sabor amargo, es conveniente apoyar la decision y ayudarlo a avanzar en su camino profesional demostrándole dempatia, solidaridad y comprensión.

Por lo tanto, a continuación les ofrezco cinco (5) recomendaciones para reaccionar correctamente a una renuncia:

  1. Manejo de emociones – Lo primero con lo que necesitas contar, es con un manejo de emociones bien desarrollado. Es muy probable que cuando renuncie un empleado valioso, sientas una oleada de emociones no precisamente positivas, las cuales, generalmente no te permiten pensar objetivamente. Puede ser que, apoderado por estas emociones, no te importe la persona en cuestión, sino más bien, cómo y en qué grado le afectará al área y a la empresa. Esto puede provocar que no escuches las razones de su renuncia y que prefieras pensar que es un malagradecido.
  2. Escucha con mente abierta – Escucha para poder entender la razón de la renuncia. Comienza por mantener silencio para evitar juzgar a la persona. Abrirás el paso a un análisis objetivo.
  3. Manejo positivo del cambio – El cambio es una constante, de modo que aceptarlo te va a ayudar mucho a manejarlo. Aunque puede ser muy natural que te sientas molesto, o preocupado, tu habilidad para manejar el cambio permitirá que la relación con quien renuncia siga siendo de confianza, honestidad y apertura. No te olvides, que todas estas acciones son un portavoz del tipo cultura que se maneja en tu organización.
  4. Informa cuanto antes – Aún cuando su equipo y amigos seguramente saben antes que tú de su renuncia, es importante que hagas el aviso oficial con un tono asertivo y optimista.
  5. Delega su trabajo – Mientras encuentras un reemplazo distribuye su trabajo en al menos dos personas. Divide la carga de trabajo equitativamente entre todos los integrantes para evitar saturar al equipo. Reúnete al menos una vez a la semana con el equipo con el fin de identificar posibles problemas, dudas y apoyarlos.

En resumen, una renuncia NO debe percibirse como una traición y tampoco es el fin del mundo. Al fin y al cabo… nadie es indispensable y todos somos reemplazables; de igual forma, es fundamental aprender y mejorar a través de esas situaciones ya que el mundo da muchas vueltas. Quien sabe si en otro empleo te encuentres con esa persona que humillaste y es la responsable de que te contraten o no. !OJO!


La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional;  Profesora universitaria, especialista en desarrollo de adiestramientos y procedimientos.  Consultora Desarrollo Organizacional/Recursos Humanos; y Conferenciante.

Para consultoría en el area de Recursos Humanos y Desarrollo Organizacional puede escribirle al siguiente email: wendalyconsulting@gmail.com

Siguela en:

laislaoeste@gmail.com

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