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¿Qué puedes hacer si en tu lugar de trabajo no le dan importancia a tus ideas e iniciativas?

Por Wendaly Barbosa Ramos / Activate al Máximo

¿Sientes que en ocasiones los demás no valoran lo que haces? Quizás te hayas esforzado por conseguir tus metas laborales o ministeriales, pero para otros esto termina siendo nada. ¿Te ha pasado? Si es así, bienvenido al planeta tierra.

Produce mucha frustración entregarse a alguna tarea y luego sentir que lo que parecía ser bueno para ti, no lo es para otros. En otras palabras, donde trabajas no valoran tus ideas e iniciativa. 

Entonces, ¿qué es exactamente la iniciativa? De acuerdo con Merriam -Webster, la iniciativa se define como «la iniciación de una acción, independiente a una influencia o control externo». 

Iniciativa es cuando ves algo que hay que hacer y lo haces sin necesidad que alguien te lo diga. Esto va más allá. Es aprender nuevas habilidades para que puedas hacer mejor tu trabajo, ya sea que tu trabajo sea ser un padre/madre que cuida de sus hijos, ya sea que tengas tu propio negocio o que trabajes para alguien.

La iniciativa tiene un valor muy alto en el mercado. A los empleados, gerentes, y de igual manera a los clientes les encanta trabajar con personas que tienen iniciativa. ¡Hace sus vidas mucho más fáciles! Y es muy, pero muy simple…sin embargo, como dije anteriormente, algunas personas no lo saben valorar y reconocer.

Al ser nuevo en un equipo de trabajo, tienes una visión más fresca de las cosas. Por ejemplo, puedes percatarte de problemas a los que el resto quizás ya esté acostumbrado. En este contexto, te pueden surgir muchas ideas para mejorar y se te pueden ocurrir proyectos interesantes. Sin embargo, recién nos están conociendo y no siempre será fácil que nos tomen en cuenta. ¡No todo está perdido!

¿Qué puedes hacer para que te escuchen?

En el artículo ¿Cómo lograr que tus ideas sean escuchadas? John Maxwell (autor experto en liderazgo), menciona que la clave es conexión.  Refiriéndose a la “la habilidad para identificarte con las personas y relacionarse con ellas de tal forma que aumente tu influencia sobre ellas.” Porque todos se comunican, pero no todos se conectan, lo cual es fundamental para que aumentemos nuestra influencia dentro de una organización.

Según Maxwell, existen algunos pasos para poderlo lograr que serán enumerados a continuación:

Energía, pero sin que implique robar la del trabajo para el cual fuiste contratado. La energía que pones para conectarte debe estar más allá de lo que ya estás haciendo por tu trabajo.

Enfocarse en los otros – Para conectarse de forma verdadera, hay que considerar a los demás y no sólo concentrarse en cumplir la agenda propia.

Encontrar intereses en común – Cuando dos personas se juntan para comunicarse, cada una tiene una razón por la cual hacerlo. Para conectarse sobre puntos en común, debes conocer tu razón y la razón de la otra persona, y luego encontrar una manera de conectar ambas.

Cuando solamente estamos concentrados en cumplir con nuestros objetivos, esto puede parecer algo complejo de realizar. Pero lo fundamental es recordar que podemos hacer una diferencia en el trabajo. Esta no se logra necesariamente con la productividad, sino a través de la colaboración con las otras personas. “Cuando te focalizas en los otros y te conectas con ellos, pueden trabajar en conjunto para lograr cosas maravillosas”, concluye Maxwell.

Por otro lado, cuando un “jefe” (lo contrario al líder) lleva mucho tiempo siendo el jefe, suele mostrar renuencia a varias dinámicas laborales que no está acostumbrado a practicar, como escuchar y tomar en cuenta nuevas ideas por parte de sus empleados.

Cuando un jefe escucha las ideas de sus colaboradores pero siempre tiene un motivo para desecharlas, los empleados comienzan a sentirse desanimados e incluso temen hacer nuevas propuestas por el antecedente del rechazo o pasar por encima de él para plantear las propuestas a sus superiores.

Desafortunadamente, la resistencia al cambio de algunas personas no solo resulta perjudicial para el ambiente laboral, sino para la empresa y sus posibilidades de crecimiento.

En el artículo ¿Tú jefe es alérgico a las nuevas ideas? Alexander Hiam, consultor creativo y autor de “Innovación de negocios para tontos, una guía paso a paso para poner en marcha tus ideas nuevas”, menciona que en la mayoría de las organizaciones, el obstáculo no es sólo el jefe; muchas compañías tienen una cultura dominante y legendaria de evitar las innovaciones”, y agregó que parte de la solución para sentirse menos oprimido es reconocer el contexto.  

Según Hiam, existen alternativas para manejar esta situación:

Adaptar tu estilo a uno que sea fácil de manejar para tu jefe – Una persona muy conservadora y precavida tiene dificultades para digerir ideas nuevas. Para evitar que se sienta aplastado o que se ponga a la defensiva, sólo debes ajustar el ritmo de tu presentación. Si eres una persona creativa, debes mencionar una idea a la vez para no ahogarlo en sugerencias, debes hacerlo por escrito y con información que respalde tus sugerencias.

Si puedes presentar una idea como una medida de recorte de costos, sería mucho mejor porque los gestores a todos los niveles suelen estar presionados para reducir costos, así que éste es el tipo de innovaciones que están dispuestos a tomar en cuenta.

 Ver tus propuestas desde su punto de vista también puede ser de ayuda. No olvides que la innovación es riesgosa. El hecho inherente es que los nuevos enfoques a los retos viejos suelen fracasar, y quizás tu jefe teme que las consecuencias para él sean desagradables si tus ideas no producen los resultados que tú crees”, dice Hiam. “Nunca prometas de más, y sé cauteloso al principio. Comienza pidiendo su aprobación para buscar alguna solución nueva, o sugiere ponerlo a prueba a una escala reducida. 

Si eso sigue siendo muy radical para tu jefe, Hiam recomienda que atiendas tus inquietudes con la persona que está sobre él, porque las posibilidades indican que los que están sobre él, genuinamente querrán poner en marcha las innovaciones. En algún lugar hay alguien que sabrá escucharte, dice. “Si no puedes convencer a tu jefe, deberías ir con la persona que pueda ser tu aliado natural”. Si haces una cita con un gestor para discutir tus ideas, Hiam dice que tu jefe no podrá hacer mucho al respecto y estarás protegido.

También puedes atacar el problema de forma indirecta, si eso te hace sentir más cómodo. Como muchas compañías hoy en día están dispuestas a promover las asesorías, Hiam aconseja pedir a un superior entusiasmado con la innovación que se convierta en tu asesor, y comparte con él tus problemas, comunícale tus ideas, “y hazle la pregunta temida: ¿cómo hago que mi jefe escéptico considere ideas nuevas?”. Lo más probable es que tu nuevo mentor te pregunte a qué te refieres y de qué ideas hablas, y ahí es cuando puedes compartir tus propuestas”.

Si nada de esto da resultado, siempre puedes escribir tus mejores ideas, con información que las respalde, y enviarlas de forma anónima a alguien que creas que pueda tener una mente abierta a tus propuestas. “Si esta persona está de acuerdo en que vale la pena intentarlo, pasará tu idea a tu jefe. Si la idea viene desde arriba, en vez de desde abajo, tu jefe no tendrá más opción que tomarlo muy enserio”.

Claro que así no tellevarás el crédito, pero si tu objetivo es ver que tus propuestas sean puestas en práctica, lo habrás logrado. La idea puede ser el principio de algo que irá más lejos y logrará implementar otro tipo de cambios. Como dice Hiam, “deja que los más poderosos que tú sean los que hagan que tu jefe cambie la estructura de tu departamento en una nueva dirección que tú ayudaste a crear”.

Muchas veces no quisiéramos tomar éstas acciones, pero si realmente nos sentimos comprometidos en nuestro trabajo y queremos cambios positivos enfocados en el desarrollo organizacional e innovación, éstas son inevitables.  No te sientas incómodo por la situación, pero necesitas protegerte a ti y a tu carrera.

Además de las alternativas mencionadas por Alexander Hiam, quiero añadir que debes ser bien cuidadoso (a) cómo llevas a cabo éste proceso y a quién se lo dices.  Existen personas que pueden demostrar interés en tus ideas, sin embargo, tienen una agenda escondida, como por ejemplo, robarte la idea para llevarse el crédito.  Obsérvalas y de acuerdo a lo que demuestren, entonces decides lo que quieres hacer.

Durante el proceso puedes perder mucha energía sin darte cuenta.  Tienes que poner un límite a cuánto estás dispuesto a drenar tu creatividad.  Espera seis meses o un año, y si ves que aún no avanzas, a pesar de todos tus esfuerzos, es hora de buscar otro empleo donde valoren y reconozcan tu iniciativa e ideas.  ¡Voy a tí!

Si desean saber y utilizar más herramientas en su vida diaria le exhorto a leer mí  libro ¿Sabes cómo identificar y manejar a los B.I.T.C.H.? Guía práctica y humorística (personal/profesional).  El  mismo lo pueden conseguir en Amazon a través de éste enlace: https://amzn.to/2LojLzL

Profesora Wendaly Barbosa Ramos

La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional;  Profesora universitaria, especialista en desarrollo de adiestramientos y procedimientos.  Consultora Desarrollo Organizacional/Recursos Humanos; y Conferenciante.

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