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Reflexiones ante la situación del Departamento de Educación

Por Ada García Montes / Senadora y maestra

En enero pasado, asumí la posición de senadora por el distrito Mayagüez Aguadilla y actualmente presido la Comisión de Educación, Cultura y Turismo del Senado del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Pero antes que todas estas posiciones de servicio al pueblo, soy maestra de profesión en el sistema público de enseñanza. Lo fui, lo soy y lo seré siempre: educadora. 

Por eso mi gran interés y pasión ante la situación del Departamento de Educación, que analizo desde sus interioridades más básicas, porque mi hija es parte del sistema público y junto a mi esposo, nos turnamos en el en proceso de las clases de manera cibernética. Al día de hoy no tenemos un directivo confirmado en el Departamento de Educación y el tiempo apremia. Naturalmente hay un interinato para tomar las decisiones más urgentes y una estructura de servidores de carrera para ejecutar las mismas, pero ciertamente hay que seleccionar a la persona más capaz para dirigir “el departamento” como se le conoce coloquialmente, por los próximos tres años y medio. 

Quien finalmente sea confirmado, tendrá en sus manos unas responsabilidades que nunca se han visto en la historia de dicha institución, que yo recuerde: manejar las secuelas de la pandemia y regresar a la normalidad dentro de las circunstancias de salubridad, asegurarse que las escuelas del sur que quedaron en pie sean reparadas o tener opciones de espacios adecuados para el proceso de enseñanza, establecer un plan especifico para atender los rezagos académicos acumulativos de nuestros estudiantes y sobre todo, el manejo pulcro, efectivo y perfecto de una cantidad sin precedentes de fondos federales. Sobre este último particular, debo detenerme para expresarme como abogada. 

La determinación de la exsecretaria del Departamento de Educación durante el cuatrienio de Ricardo Rosselló, Julia Beatrice Keleher, de declararse culpable de uno de dos casos pendientes mediante un acuerdo con la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico que dispondría de ambos casos, es una carga adicional a la reputación del Departamento de Educación, particularmente a nivel federal. Allí está debidamente registrado y nunca olvidado el terrible caso del convicto Víctor Fajardo, quien se apropió de fondos federales para uso personal y para financiar gastos de su partido político. 
Afortunadamente están registradas también las incumbencias de César Rey Hernández, Rafael Aragunde y Rafael Román.

Ciertamente la obligación nuestra en el Senado de Puerto Rico es de consejo y consentimiento ante la próxima designación que haga el gobernador Pedro Pierluisi Urrutia. Por lo pronto, continuamos el trabajo de ir visitando escuelas, atendiendo oficiales y ciudadanos comunes que presentan sus preocupaciones y también soluciones ante los diversos escenarios que estamos enfrentando. 

La situación es bien complicada, pero aún así estoy esperanzada de que saldremos adelante. Todos los días me encuentro con maestros que me refuerzan el valor de la vocación por la docencia, que hace florecer la enseñanza aún desde el árido terreno que nos ha tocado cultivar. La esperanza está viva, la pasión por la educación pública también. Sigamos adelante. Trabajemos juntos, hagamos más.

laislaoeste@gmail.com

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