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REPORTAJE ESPECIAL: El desafío de la lactancia en el sistema público de enseñanza

Por Coral Negrón / Para La Isla Oeste

Solo el 25 por ciento de las escuelas ubicadas en los pueblos del oeste de Puerto Rico tienen designada un área oficial de lactancia al servicio de maestras, personal escolar y estudiantes.

Así lo confirman datos provistos por el Departamento de Educación (DE) tras la ejecución de una encuesta en la que participaron 653 de las 856 escuelas públicas del país.

No obstante, la proporción de áreas oficiales de lactancia en la zona que cubre La Isla Oeste es mayor en comparación al escaso 22 por ciento que hay a nivel isla. Esto a casi tres años de que se aprobara la Ley 178 del 2016 que ordena al DE a establecer estos espacios para amamantar donde la leche pueda ser preservada a “una temperatura apropiada”, es decir, en una nevera.

Ante este panorama, el DE comunicó que “en algunos de los planteles existen salas de lactancia, mas en otras escuelas se ofrece a las madres lactantes espacios privados y confortables para que puedan lactar y/o extraerse leche materna”.

La Isla Oeste constató esta información visitando el plantel Segundo Ruiz Belvis de Hormigueros, donde un salón de cateterismo es también utilizado como área de lactancia. Según los datos, unas 58 escuelas del oeste tienen un espacio “no oficial” para amamantar.

Empero, la información provista por el DE es demasiado confusa para obtener una idea clara del estatus de este crucial asunto. Y es que, unas nueve escuelas de nuestra área de cobertura que respondieron que no contaban con área oficial ni provisional para la lactancia, mencionaron que sí tienen un lugar disponible para ello. Entre estas: Luis Muños Marín (Añasco), Inés María Mendoza (Cabo Rojo), Pedro Nelson Colberg (Cabo Rojo), SU Antonia Acaron Correa (Cabo Rojo), Antonio Geigel Paredes (Isabela), Esteban Rosado Báez (Mayagüez), Mariano Riera Palmer (Mayagüez) y Dr. Efraín Sánchez Delgado (Moca).

Ausencia de monitoreo

Una medida de la Resolución 30 de la Cámara de Representantes, sometida por la representante Maricarmen Mas Rodríguez en el 2017, ordena a las comisiones de ‘Educación, Arte y Cultura’ y ‘Salud’ a realizar una investigación que confirme si el DE está en cumplimiento con las disposiciones de la “Carta de Derechos de la Estudiante Embarazada”.

A junio del 2018 había 316 estudiantes embarazas en el sistema público de enseñanza

Según Resultados de investigación bajo la Resolución de la Cámara 481

Sin embargo, el informe final sobre la R 30 demuestra que las comisiones solo convocaron a una vista pública para llegar a conclusiones basadas en ponencias, no en una investigación de campo.

“Al momento, continuamos sin conocer el alcance de la implementación y la efectividad de la legislación dirigida a fomentar la lactancia; continuamos con legislaciones débiles en cumplimiento porque no hay quien asuma la responsabilidad de llegar, constatar y describir lo que está pasando”, dijo la trabajadora social y estudiante doctoral, Jessenia Rivera Ortega.

Camino a completar su tesis doctoral, Rivera Ortega publicó una investigación sobre el rol del trabajador(a) social en el impulso de la lactancia.

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En la misma indica que “la práctica de la lactancia materna poco se ha problematizado desde las ciencias sociales como un asunto de carácter público y de justicia social”. Esto porque, según su análisis, la lactancia se continúa asociando en mayor escala al “ámbito de la salud o la nutrición y relegada culturalmente a la vida privada de la mujer”.

La literatura revisada por Rivera Ortega demuestra que, en el ámbito de la lactancia materna y la salud, “la mujer sufre discriminación a consecuencia de disparidades por cuestión de género, clase social, raza o nivel educativo”. Por lo que, identificar estas “estratificaciones” puede ser determinante para la iniciación y continuidad de la lactancia materna, sin importar la edad de la madre, dijo.

Alternativas y precedentes

Datos recientes del Programa de Trabajo Social identifican un total de 161 estudiantes embarazadas en el sistema público de enseñanza, según el DE.

Aunque este dato representa un leve aumento a los embarazos en comparación con el pasado año escolar (hubo 151), el demógrafo Raúl Figueroa destacó que esta merma de embarazos adolescentes “es un fenómeno que se está viendo en otras partes” .

“No se debe atribuir por completo a iniciativas del Departamento de Educación”, agregó.

Según el oficial de prensa del DE, Aniel Bigio, cuando una alumna notifica estar embarazada, inicia un protocolo que incluye desde evaluación de salud hasta orientaciones y otros cuidados prenatales. Asimismo, el/la trabajador/a social toma acciones para apoyar a la joven con sus necesidades.

Fue gracias a este intercambio que la joven madre Omayris Marrero Román supo del Proyecto Nacer y tomó la decisión de sumarse a esta iniciativa para completar sus estudios secundarios mientras es madre lactante a tiempo completo. El consejo de la trabajadora social de su previa escuela “fue una luz porque estaba pensando dejar de estudiar”.

Entre los factores que determinaron su interrupción de estudios en una escuela estándar está: la nula posibilidad de estudiar con su bebé, la ausencia de un cuarto de lactancia, la carencia de enchufes donde conectar la máquina de extracción de leche y la ausencia de mesas para cambiar el pañal.

“No es posible amamantar a tiempo completo si estás en escuela normal”, dijo la joven madre Omayris Marrero Román .

El Proyecto Nacer, según su directora ejecutiva Anayra Túa, es un modelo de incubadora de familia que actualmente sirve a 75 familias y contempla sus necesidades académicas, psicológicas y sociales, más apoya en el desarrollo de sus hijos y en el cuidado de su salud. Están ubicados en el barrio Buena Vista de Bayamón.

“Entendemos que el Departamento de Educación  tiene una necesidad muy alta para seguir expandiendo los servicios a madres jóvenes. Nuestro modelo ha madurado lo suficiente para que se pueda empezar a replicar”, concluyó.

En pasadas conferencias de prensa, la coordinadora de lactancia del programa WIC, Iris Roldán, también manifestó la necesidad de que las agencias se enfoquen en cómo ayudar a que las madres adolescentes a  sostener la acción de amamantar cuando retornen a la escuela.

La Organización Mundial de la Salud sostiene que un bebé lactado crea anticuerpos contra enfermedades y otras condiciones, como problemas respiratorios, muerte súbita e infecciones de oídos.

De igual forma, las madres disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer de ovario, útero y mama, y la osteoporosis.

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laislaoeste@gmail.com

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