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Sin materiales para la educación antirracista en las escuelas públicas

Jeirialyz disfruta de su escuela durante la busqueda de almuerzos para su familia en la escuela Manuel Elzaburu y Vizcarrondo en Cantera. (16 de octubre de 2020. San Juan, Puerto Rico.)

El DE espera tener los recursos en el salón para el 2023, tras identificar una partida de $12 millones del Fondo de Emergencia para Escuelas del Plan de Rescate Americano.

Por Tatiana Díaz Ramos

Lady Torres es maestra de kinder en la Escuela Miguel González Bauzá de Peñuelas hace cinco años. Recurre al motor de búsquedas Google en noviembre para la Semana de la Puertorriqueñidad pues necesita imágenes que ilustren la identidad boricua para discutir el tema con sus estudiantes. También habla con la bibliotecaria para conocer qué cuentos tiene disponibles para cubrir el tópico de “las tres raíces”, pero reconoce que “sería muy bueno el desarrollo profesional [sobre la educación antirracista], tener un recurso, una base, unas láminas, un cuento, o sea, tener los materiales”.

Los recursos que Torres necesita pueden tardar otro año. El Departamento de Educación (DE) dijo que identificó $12 millones del Fondo de Emergencia para Escuelas para desarrollar una Guía Curricular Antirracista, adquirir textos y proveer desarrollo profesional, pero los materiales estarían en las escuelas entre enero y agosto de 2023. Mientras, los maestros seguirán guiándose por un par de cartas circulares que limitan a dos semanas del año escolar el tiempo para reafirmar la afrodescendencia o celebrar la puertorriqueñidad.

Desde agosto de 2021 existe la Ley 24 en Puerto Rico, que ordena a siete agencias — incluido el Departamento de Educación — a tomar “todas las acciones y medidas necesarias” para concienciar sobre el racismo y afirmar la afrodescendencia. Pero en el salón de clase, las maestras todavía no tienen los materiales necesarios para impartir una enseñanza antirracista. Por el contrario, muchas veces los textos o cuadernos que tienen a mano distorsionan o invisibilizan la herencia africana.

“No se habla como tal del racismo, o por lo menos yo no lo trabajé así en mi salón. La palabra afrodescendencia, ese concepto, no se habla como tal. No hay unos libros per se. Nosotros lo que hacemos es que adaptamos los temas, que lo que se dé en la lectura, en el cuento, uno entra en los valores, el respeto y la equidad, que todos somos iguales”, contó Limary Durán, quien se retiró este año como maestra de español elemental de la Escuela Carmen Barroso Morales de Toa Baja.

En las escuelas públicas Montessori, el nivel ‘Casa de Niños’ para estudiantes de tres a seis años de edad, incluye los estudios culturales, “un camino idóneo para trabajar con el tema de la afrodescendencia, donde ellos [los alumnos] tienen la oportunidad de conocer otros países, otras culturas” desde la óptica de la historia, geografía y biología, resaltó la directora del Programa Académico del Instituto Nueva Escuela (INE), Annabel Martínez.

La colonización, la esclavitud y las llamadas “tres raíces” de la cultura puertorriqueña, taína, africana y española, se discuten por primera vez con los estudiantes, según el currículo del DE, en cuarto grado. La temática no se aborda en grados anteriores ya que con la última revisión curricular de 2014 se fusionaron las materias de Español y Estudios Sociales — en las que pueden discutirse estos temas — bajo la materia denominada Adquisición de la Lengua, debido a que los alumnos no alcanzaban los niveles de proficiencia en comprensión de lectura en los exámenes estandarizados, dijo al Centro de Periodismo Investigativo (CPI) el exsecretario Rafael Román Meléndez.

Casi todos los textos reproducen las mismas imágenes de bailes de bomba y plena o de esclavos hacinados en barcos, encadenados, sin un pasado o contexto que los vincule al continente de procedencia a la hora de discutir o ilustrar la afrodescendencia, según expertas consultadas y la revisión de algunos libros que usa el Departamento para Español y Estudios Sociales.

“El Departamento de Educación nos provee unos estándares y expectativas que nosotros tenemos que seguir con respecto al grado”, explica Onilda García, maestra de español elemental hace cinco años en la Escuela Hipólito García de Guayanilla. “No creo que los libros [que uso para la clase] tengan algo raro, que desprecien a nuestra gente o que tengan cosas negativas con respecto a nuestros negros”, dice mientras asegura que descartaría materiales o textos provistos por la agencia si percibiera discrimen o racismo “porque yo creo en la igualdad de los muchachos”.

La política de ofrecimientos curriculares del Programa de Estudios Sociales del DE estableció en una carta circular en 2021 “el estudio de la historia y la diversidad entre las culturas en el contexto de la Historia de Puerto Rico, de las Américas y del Mundo” entre cuarto y octavo grado. La misma carta designa dos semanas para actividades que resaltan la identidad nacional: en marzo, cuando se conmemora el Día Nacional de la Erradicación del Racismo y la Afirmación de la Afrodescendencia, y en noviembre, durante la Semana de la Puertorriqueñidad.

Cartel del DE de marzo del 2022 sobre la Semana Afrodescendencia, donde se enfatiza sólo la aportación cultural y deportiva de las personas afrodescendientes.

El propósito de la Semana de la Afrodescendencia es “resaltar la importancia de transformar la visión de los y las estudiantes sobre nuestra afrodescendencia, la cual ha sido limitada al pasado esclavista, excluyendo las contribuciones significativas que los ancestros negros han realizado al desarrollo histórico y cultural de Puerto Rico con el fin de contrarrestar los prejuicios raciales existentes en nuestra sociedad”, lee parte de la carta; mientras, para la Fiesta de la Puertorriqueñidad, “los maestros desarrollarán diversas actividades artísticas alusivas al tema generador de la cultura puertorriqueña… Celebrar la puertorriqueñidad, nuestra identidad y cultura, es prioridad de todo el sistema educativo”.

Otra carta circular del DE establece su política para integrar el tema de “la equidad y el respeto entre todos los seres humanos” de manera transversal en el currículo, a través de preguntas que permitan a los estudiantes identificar estereotipos y prejuicios, e impulsar un proceso de cambio para prevenir el discrimen que se manifiesta por medio de agresiones o microagresiones.

La agencia no especificó cómo fiscaliza el cumplimiento de las disposiciones de estas cartas.

En octubre de 2020 el DE llegó a un acuerdo con la División de Educación Continua y Estudios Profesionales (DECEP) de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras (UPRRP) para que 350 maestros tomaran talleres sobre afrodescendencia. Sólo un 38% (115) completó la serie. La merma pudo deberse a que los talleres virtuales fueron en horario nocturno hasta las nueve de la noche, opinó la directora del Instituto Interdisciplinario y Multicultural de la UPRRP, María Elba Torres Muñoz, quien también formó parte del equipo de instructores.

El Instituto de Desarrollo Profesional, adscrito al DE, no ha vuelto a convocar a los maestros para estos talleres.

Reeducar en casa

Manejar la indignación, la rabia y la desasociación de sus hijos e hijas, e intentar sin éxito que personal de la escuela tome en cuenta sugerencias para mejorar el acercamiento al tema del racismo son algunas de las experiencias compartidas por varias madres entrevistadas por el CPI, quienes aseguran que tienen que reeducar en casa cada vez que sus hijos llegan con tareas que invisibilizan, menosprecian o minimizan la afrodescendencia.

“Nunca vi, ni en los trabajos de la escuela ni en las comunicaciones, que se incluyera información explícita en función de cumplir con una educación antirracista, no vi ningún ejercicio directo para educarlos sobre este tema. A pesar de que siempre estoy presente, asisto a las reuniones, no me siento convocada. No hay una manera en que yo pueda decir, ‘mire maestra, con respeto, me gustaría aportar esta lectura para usted o para su clase, y si usted quiere, yo puedo traer estos otros recursos para enriquecer la conversación’. Eso no ocurre”, planteó Marla Pagán, madre de una adolescente que en agosto comienza su octavo grado en una escuela pública de San Juan. 

Del mismo modo, Lorna Robles (un nombre ficticio ya que pidió anonimato), tampoco recuerda que su hija de nueve años, estudiante de una escuela especializada en Cidra, compartiera alguna tarea o ejemplo concreto en que le hablaran explícitamente sobre el racismo. Incluso preguntó en el chat de madres de la escuela y nadie pudo recordar algún ejemplo.

“Para que tengas una idea, en Estudios Sociales estuvieron prácticamente casi todo el año con los taínos”, apuntó al tiempo que reconoció que muchas veces ayuda a su hija con las asignaciones consultando Google cuando los libros y cuadernos no son suficientes. Cuando su niña estaba en segundo grado, recordó que “en arte le asignaron recrear una imagen de la esclavitud y acompañando la imagen había un texto sobre la historia [de la esclavitud]. [La tarea] la discutimos en casa y la nena estaba indignada. Le expliqué que había muchas cosas injustas en el mundo y que estaba bien indignarnos, pero que más allá de expresar nuestra rabia, había que buscar soluciones para que las cosas fueran diferentes”.

La comunicadora, educadora antirracista y madre de dos, Gloriann Sacha Antonetty Lebrón, lamentó que el entorno escolar sea el primer espacio en que la niñez se enfrenta a dinámicas y agresiones racistas que pueden ir desde los reglamentos impuestos por colegios sobre cómo llevar el cabello hasta el acoso o bullying entre estudiantes.

El Reglamento General de Estudiantes del DE indica que “no se establecerán medidas disciplinarias por forma, largo y color de cabello a los estudiantes, entiéndase: estilo (trenzas, ”dreadlocks”, afro, etc.); largo del cabello (independientemente sean varones o féminas); y cabello pintado de colores”. Sin embargo, en los reglamentos de algunas escuelas privadas sí se imponen medidas disciplinarias contra los alumnos por su forma de llevar el pelo. Durante la discusión del proyecto que dio paso a la Ley 24, Antonetty Lebrón propuso que se aprobara también un estatuto para prohibir el discrimen por el uso del cabello al natural en las escuelas y en los trabajos. En agosto, su hijo e hija comienzan clases en otro colegio tras varias experiencias negativas.

“En su primer grado, para la Semana de la Puertorriqueñidad, llegaba muy entusiasmado escuchando la historia sobre los taínos, los españoles, y cuando llegó el turno de los africanos tuvimos una situación bien compleja. Empiezo a ver las libretas y había una información horrible sobre los africanos”, que normalizaba la esclavitud o “se remitía solamente a la música, a la comida y a la religión”, describió.

Lo peor fue la representación gráfica. “Mi niño siempre se ha pintado, se ha coloreado marrón. Incluso él verbaliza: ‘Mamá, esta persona es marrón como nosotros, esta niña es marrón como yo’. Le dieron dos veces la misma imagen de un africano en taparrabos, con las manos encadenadas y con una sonrisa. Las dos veces que tuvo esa imagen en su libreta, las coloreó multicolor. Se desasoció de que el africano era marrón. Lo trabajamos aquí [en el hogar], con ‘contra-educación’, lo trabajamos hablando de que fuimos reyes, reinas, las matemáticas, la ingeniería, todo lo que se ha gestado desde África”, explicó la también editora de Revista étnica.

Tres meses después, la maestra de Estudios Sociales le pidió información sobre puertorriqueños negros tras indicarle que no tenía suficiente para niños de primer grado. “Le dije que hay muchísima información, le di una lista de por dónde podían comenzar, y me dijo que solamente tenía información de Roberto Clemente”, añadió Antonetty Lebrón.

Más de $3 millones para revisar los currículos

El DE se encuentra en una revisión de los currículos de todos los niveles, lo cual puede tomar hasta un año en terminarse. De acuerdo a una presentación hecha en mayo por la secretaria auxiliar de Servicios Académicos, Beverly Morro Vega, la revisión curricular está basada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y la guía federal para los procesos que requieren revisión de pares.  

Para revisar los currículos, la agencia contrató al conglomerado multinacional Pearson por $3.4 millones. La compañía con sede en Reino Unido, que también tiene a cargo las pruebas META, ya ha obtenido $276,515,519 en contratos con Educación desde 2008, pese a que ha sido demandada y multada por su gestión en los sistemas educativos públicos de Minnesota, Mississippi, Illinois y Wyoming, entre otros. Tan reciente como el año pasado, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC por sus siglas en inglés), reveló que la empresa pagó un millón de dólares en multas tras ocultar a inversionistas el alcance de una brecha de ciberseguridad que involucró el robo de millones de registros estudiantiles.

Los cambios significativos a los currículos, anticipados por Morro Vega, ocurrirán principalmente en las materias de Ciencias y Matemáticas. Además, los maestros de kinder recibirán un manual de estándares que integrará todas las materias por ciclos de aprendizaje pero la Guía Curricular de Enseñanza Antirracista la menciona como un próximo proyecto curricular sujeto a desarrollo.

Mientras los maestros esperan por la revisión curricular y la guía, la profesora de español de cuarto a octavo grado en la Escuela Jorge Lucas Valdivieso de Peñuelas, Johanna Morales, sugiere que la afrodescendencia y el racismo sean temas que se discutan tomando “un hecho real en la sala de clases, porque se da el caso donde niños le hacen bullying a los demás. No necesitas un texto o un currículo para aprovechar esa oportunidad. La vida del maestro no se basa en un mero currículo, una expectativa o un estándar, es más bien llevar la vida real [al salón], todo lo que ocurre alrededor de nuestro niño. Esa es la mejor clase y el mejor ejemplo al que podemos sacarle provecho para dirigir a los estudiantes a que sean mejores entes en nuestra sociedad y que puedan aceptar tal cual son a las distintas personas”.

En el Censo del 2020, un 17.1% de los residentes de Puerto Rico se identificó de raza blanca, en contraste con el 75.8% que se había identificado de esa forma en el decenio anterior. A su vez, 17% de la población se identificó como de raza negra, mientras 50% se identificó con la combinación de dos o más razas (blanca, negra y nativo americana).

Las maestras reconocen que existe el racismo interpersonal, que se manifiesta “a través de prácticas de rechazo racial perpetradas por uno o varios, ya sea mediante actos sutiles o solapados o mediante prácticas explícitas, conscientes o inconscientes”. Pero no mencionaron el racismo estructural o institucional que “opera mediante mensajes velados, políticas o prácticas que aparentan ser neutrales pero privilegian a un grupo racial sobre otro”, según definen las autoras Isar Godreau, Mariluz Franco, Hilda Lloréns, María Reinat, Inés Canabal y Jessica Gaspar en “Arrancando mitos de raíz: Guía para una enseñanza antirracista de la herencia africana en Puerto Rico”.

“En Puerto Rico realmente estamos a nivel elemental todavía en términos de la comprensión sobre qué es raza, qué es racismo, y hay mucha confusión. Estamos en proceso de apropiarnos de un lenguaje antirracista, de ahí a una práctica, y también de reconocer las experiencias a nivel personal, familiar, comunitario e institucional”, resaltó Franco.

La maestra de español superior de la Escuela María Teresa Piñeiro de Toa Baja, Ana Díaz, aceptó que aunque no hay un material asignado particularmente para la temática del antiracismo y la afrodescendencia “en los mapas curriculares están incluidos autores negros, como Luis Palés Matos, pero directamente que se hable del tema o que haya un currículo inclusivo al respecto, no lo hay”.

El racismo existe y sus estudiantes se lo confirman: “Les hago la pregunta de que si ellos entienden que el racismo existe todavía. Muchos me mencionan que no, otros que sí. Cuando les pregunto si conocen a personas que han hecho comentarios racistas o alguna persona en su familia que hace chistes racistas, la mayoría levantan la mano”.

Las editoriales necesitan una guía antirracista

Entre 2017 y 2020 el DE firmó 15 contratos con más de 10 editoriales para adquirir los textos que se utilizan para las materias de Estudios Sociales, Español y Adquisición de la Lengua. Aunque los contratos disponibles en contraloría detallan los costos por unidad, la agencia no respondió al CPI cuántos textos compraron a cada editorial en total.

En los contratos se identificaron algunos títulos para examinar los materiales que actualmente se usan en las aulas. Las editoriales que producen libros para estas materias son Ediciones Santillana, Publicaciones Educativas, Require Puerto Rico, Ediciones SM, Caribbean Educational Services, Houghton Mifflin Harcourt y Editorial Panamericana.   

La serie Kronos de la Editorial Publicaciones Educativas para los grados de cuarto a sexto contiene ejercicios para definir el racismo y el discrimen, y otros sobre las aportaciones de autores negros en la literatura puertorriqueña, así como un mapa de las migraciones ocurridas en el continente africano en la última página. Sin embargo, el enfoque al hablar de esclavitud es la descripción servil y dócil del esclavizado, mencionando apenas el cimarronaje y la práctica de quienes compraron su libertad. 

Si se compara esta serie con Sociales Aventura para cuarto grado de la Editorial Panamericana, se repiten las imágenes esclavistas y folcloristas. No obstante, el texto deja claro que la llegada de los africanos sucede porque “los trajeron forzosamente”, contextualiza la heterogeneidad de África, sus reinos y la diversidad étnica de quienes llegaron esclavizados a Puerto Rico.

La misma editorial le suministra al DE el texto Puerto Rico: formación y desarrollo para séptimo grado, que también se enfoca en la esclavitud y hasta cierto punto la normaliza. “Los esclavos trajeron diversos frutos… se adaptaron bien al clima y resistían el rudo trabajo”, lee una parte del cuarto capítulo. Asimismo, le resta importancia a la resistencia al régimen esclavista cuando en la descripción de un mapa que ilustra levantamientos de la época apunta que, “no alcanzaron las proporciones de las islas vecinas. En las mismas participaban negros bozales a los que se les hacía más difícil adaptarse a la condición de esclavos”.

Educación no respondió si cuenta con un comité o equipo editorial para verificar los contenidos de los textos antes de hacer las compras de libros.

Las deficiencias en la literatura escolar reseñadas hace ocho años en “Arrancando mitos de raíz: Guía para una enseñanza antirracista de la herencia africana en Puerto Rico” continúan vigentes en la muestra de libros examinados, lo que motivó a las autoras a seguir investigando.

“A diferencia de esa primera investigación, cuyo foco eran los maestros y maestras, ahora el foco son las casas editoriales. Desarrollar una guía para las casas editoriales para tener mayor impacto a nivel institucional, porque por más que uno capacite a los maestros y maestras, si uno lo que tiene como herramienta es una herramienta que reproduce todavía el racismo, pues eso es retante”, destacó Franco.

Centro de Periodismo Investigativo

Por el libre acceso a la información.

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