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Un bebé llamado LUMA

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández / Catedrático en Sociología

Estando en la residencia de mis padres se fue la luz y a solo cuatro meses desde que entró LUMA en junio. En la espera de este sagrado servicio, la conversación fue muy amena y mami dijo “LUMA es como un bebé recién nacido que carece de las destrezas básicas de supervivencia”. Palabras sencillas, elocuentes, filosóficas y prospectivas.

La especie humana tiene que entrar a un proceso de aprendizaje paso a paso para caminar. Eso vemos con LUMA pero, que pisa y no arranca. Previo a que tomara control del sistema de distribución eléctrica en Puerto Rico, decía que todo estaba perfecto para iniciar. Nos recuerda a esos bebés que sin saber caminar ya quieren correr y, por ello, se caen.  

Como humano en la niñez, LUMA ha estado solo experimentando y ejecutando solo por reacción. Ese devenir es con errores constantes que le cuestan regresar al mismo lugar que arreglaron par de días o semanas previas. Es la parte inexperta de lo que sería la vida humana cometiendo errores constantes por la falta de conocimiento y madurez. En parte, porque el empleado que reclutó de Energía Eléctrica era el de muy pocas canas laborales.  

La adolescencia humana es la etapa donde evoluciona al proceso de identidad e independencia del nido. Es donde resolvemos todos los problemas con un chascar de dedos. Luma continúa con los problemas de proveer el servicio adecuado y con falta de esperanza de mantener lo mínimo que ejecuta. Es creerse adulto, si serlo. Las constantes fallas de servicio lo demuestran y, con ello, las excusas constantes.

Como adolescente crea imaginarios de cómo será su mundo ideal y, en muchos casos, fantasiosos. Una vida color de rosa que proviene de la irrealidad. En ese choque se encuentra LUMA. Carece de elementos, hechos, datos y confianza de poder ejecutar un servicio mas o menos aceptable. Habrá quien diga que es lo mismo que cuando AEE. La diferencia: una empresa privada que cobra millones de dólares que paga el pueblo y sigue pidiendo más dinero con los aumentos solicitados. Solo resta un berrinche. Dirán que con la AEE había un monopolio. Es similar con LUMA, pero con costos económicos y de servicio.  

En la adultez humana se parte que se puedan resolver las situaciones cotidianas dentro del margen de error que poseemos. No somos infalibles, pero la expectativa es que funcionemos dentro de un marco de responsabilidad y que podamos aportar a la sociedad en general. Al momento, eso no llega con LUMA. Se han estancado en la primera etapa de evolución administrativa cuando se espera que los errores sean mínimos o dentro de un margen aceptable. El pueblo necesita que la ¨escoba nueva barra bien”.

Nada. La vejez humana es etapa de recapacitar, reflexionar y brindar los mejores consejos. Esa en la cual se aspira a un futuro mejor distinto al presente. Esperemos que LUMA sea distinto a la adultez humana donde muchos se quedan de por vida siendo un bebé. Gracias mami por la metáfora atinada.    

laislaoeste@gmail.com

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