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Un liderazgo desarrollado

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández

El estudiantado de los años 80 del Departamento de Ciencias Sociales de la UPR Aguadilla teníamos que decidir si trasladarnos al Recinto de Río Piedras o el Recinto de Mayagüez. En nuestro caso la decisión era clara con el Colegio porque nos habían admitido varios años previos. Así que considerábamos cómodo el proceso decisivo.  

Ya para ese momento habíamos contraído matrimonio y llegado dos mis tres reyes. Así que la tarea era distinta. Los deseos de terminar el grado de bachillerato y la responsabilidad paterna nos llevaron a un dilema que estaba claro al final: paternidad.

Entonces tomamos el curso que ofrecía la Compañía de Turismo de guía turístico el cual recibíamos paga por un programa de la agencia de capacitación. Al terminar obtuvimos la certificación de guía y comenzamos a trabajar en el Parque de las Cavernas del Río Camuy.     

La atracción era parte del desarrollo de la Administración de Terrenos de Puerto Rico. Esta corporación pública era la dueña de los terrenos donde ubica el Parque y era la que estaba a cargo del desarrollo de las instalaciones turísticas. Así que desde el 1986 al 1991 nos convertimos en un integrante del primer grupo de guías del Parque.    

En la faceta laboral como Guía Turístico para el Parque de las Cavernas del Río Camuy, hubo procesos de seleccionar personas que representara la voluntad de los trabajadores del Parque y de la Administración Central. En ese momento trabajadores de la agencia estaban en el proceso de organizar una unión obrera. Permanecimos alejados y abstenidos de ese interés en sus inicios. No obstante, luego del primer proceso electoral sindical, nos percatamos que estaban ocurriendo aspectos que considerábamos estaban fuera de una buena administración de recursos humanos. Con ello, comenzamos a asistir a las reuniones del comité timón a favor de la unión.

Sin percatarnos, la mayoría de los compañeros del Parque y muchos de la Administración Central, nos vieron con el liderato necesario de encaminar un segundo proceso electoral sindical. Por ello, en el segundo proceso de aceptar o no la Unión Independiente de Empleados de la Administración de Terrenos, colegas nos propusieron como el presidente del Comité Timón y, tiempo más tarde, de la Unión. Puntualizamos que no todo fue miel sobre hojuelas, ya que el prejuicio dominó sobre las personas con preparación universitaria. Las críticas que realizamos a los procesos laborales en la agencia iban dirigidas a mejorar las condiciones de todo el equipo de trabajo. Así que fue algo que llegó sin buscarlo.

Aclaramos que este proceso surgió a la vez que terminábamos el grado de bachillerato e iniciáramos los estudios del grado de maestría. En resumen, casado, con dos hijos, estudiando y líder obrero. Con apenas unos 24 años, la vida nos encaminó a comprender que la responsabilidad social, laboral y familiar (sobre todo) eran parte esencial de ser adulto y madurar en la práctica.    

El liderazgo que surgió en la escuela superior Efraín Sánchez Hidalgo de Moca y, desarrollado en la universidad, permitió una visión distinta a los eventos en el mundo laboral.

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